Mi enfoque en CómoComo es que no importa necesariamente qué vives, pero lo importante es cómo lo vives. No importa necesariamente lo que comes, sino cómo lo comes; no importa necesariamente con quién estás, pero sí importa cómo estás con esa persona, no importa lo que te hagan, sino cómo respondes a ello.

Podemos vivir lo mismo, pero tener una experiencia muy distinta dependiendo de cómo está nuestra mente para recibir lo que estamos viviendo.

Creo que la mejor manera de recibir la vida, los lugares, las personas y las situaciones en general, es poniendo el corazón más alto que la cabeza. Es decir, vivir desde el corazón y dejar que el amor incondicional (primero hacia nosotros mismo) sea más fuerte que nuestros pensamientos. Hay que anclarnos y enraízarnos en el amor propio para ser amor y luego poder dar más amor al resto. 

Date tú, quiérete tú, encuentra refugio en tu corazón sin esperar que el otro te dé el suyo. Crea tanto espacio adentro tuyo para quererte, que el querer al otro suceda naturalmente y sin tener que pedir nada a cambio. Nos equivocamos al pensar (y siempre acaba mal) que necesitamos que el otro nos dé lo que nosotros mismos no nos podemos dar.

FullSizeRender-520

Hay un dicho muy famoso que dice: “Levanta la cabeza princesa que se te cae la corona.”  Pero creo que antes de levantar la cabeza, hay que levantar el corazón para que éste pueda levantar la cabeza derecha y en su sitio; en su sitio de tranquilidad, paz y claridad para que nuestros pensamientos, acciones y palabras salgan de un lugar de amor. Vivir pensando que no queremos que se nos caiga la corona es vivir desde el ego; del ego que tiene miedo a perder su lugar.

Estamos acostumbrados a usar la cabeza demasiado para todo, a tal punto que nos hemos vuelto víctimas de nuestros pensamientos y nuestro estado emocional se agarra de la cabeza que gira, da saltos y que lamentablemente muchas veces simplemente cae de cabeza. FullSizeRender-483Por un momento les propongo dejar de lado a la cabeza neurótica que nos lleva de un lado a otro, de una duda a la otra y de un miedo al otro. Por un momento les propongo dejarla descansar y en vez levantar el pecho, para que el corazón nos guíe.

En el yoga existe la postura del pez o “Matsyasana”, que es muy fácil de hacer y los invito a todos a echarse en el suelo y probarla (demostración de la postura en las fotos abajo). El simple hecho de plantar la cabeza en el suelo y levantar el pecho, crea una forma externa que informa a la memoria emocional interna acerca de cómo deberíamos vivir y mirar el mundo: abriendo nuestro corazón.

FullSizeRender-522 FullSizeRender-516

Matsyasana es una postura que induce a una actitud de conexión y apertura hacia la vida (“abre le corazón”) ya que en el plano espiritual, estimula principalmente el anahatan chakra o chakra del corazón, ubicado en el centro del pecho. Esta postura además crea un efecto tranquilizante sobre el sistema nervioso.

Muchos maestros espirituales también dicen que nuestras manos son la extensión del corazón y son las que realmente hacen en nuestra vida. Hay que ser conscientes de cómo hacemos en esta vida, cómo tocamos, cómo palpamos y cómo manipulamos lo que la vida nos pone en frente.

FullSizeRender-515