IBIZA— qué joya de lugar. Hay que ESTAR AHI para vivirla, sentirla y perderse en ella. Es realmente el epicentro de la fiesta y de la música electrónica y donde se reúnen jóvenes  (y no tan jóvenes) de todo el mundo para sentir una sola cosa: la música. Miras a tu alrededor en la pista de baile y ves a todos entregados al DJ para que éste haga su magia y nos haga vivir un poco, sentir un poco, y P E R D E R N O S un poco más.

Después de unos días de haber digerido mi experiencia en Ibiza, me quedo con una cosa muy clara: la música que le gusta a la mayoría de la juventud de hoy es dura, agresiva, y MUY masculina. Con decir masculina, no me refiero al sexo masculino, sino me refiero a la energía fuerte, dura, hacia afuera, agresiva, y repetitiva que se escucha en estos lugares.

IMG_7906Hay algo muy interesante que aprendí cuando estudiaba 5 rhythms (una practica de meditación a través de la danza): en la música, así como en el cuerpo, existe el femenino y el masculino. Jung le llama Eros al aspecto femenino psicológico en nosotros mismos, que es a su vez el Dios mitológico y hijo de Afrodita, la diosa del amor. También le llama al lado femenino del hombre ánima, y animus al lado masculino de la mujer como lados distintos de nuestra personalidad. Lo que Jung dice es que nuestra cultura esta en negación del arquetipo femenino, Eros y que esta negación nos enferma la mente y el espíritu y nos aísla de nosotros mismos, haciéndonos perder nuestra alma. En el día de hoy, estamos acostumbrados a a bailar música masculina y así mismo estamos acostumbrados a operar y vivir de una manera masculina, y rechazamos el femenino: nos enfocamos en la objetividad, en la practicidad, en la eficiencia,  en la efectividad, en la rapidez, en la ejecución, en hacer hacer y no parar, en generar y ser máquinas, y esta energía se ve reflejada en la música dura y fuerte. Por otro lado, hemos  ido perdiendo en estos tiempos el goce de bailar con el corazón y encontrar sensibilidad, suavidad, introspección, y fluidez en la vida; conectando con la dulzura y con el amor: con lo femenino.

 

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La música es lo que la juventud de hoy respira y transpira. Y ¿qué es lo que la mayoría respira en Ibiza? La música electrónica, las drogas, y el alcohol: conseguir la libertad a través del abandono absoluto. La diversión es agresiva: la música te retumba adentro del cuerpo y hace que te quieras mover, pero no porque algo adentro se despierta en tu ser y hace que te quieras mover para expresarlo, no.  Te mueves porque no te queda otra ya que la música es TAN fuerte y TAN demandante, que te zamaquea quieras o no. Y quieras o no, te mueves hacia el olvido, hacia el irte un poco de aquí, hacia escapar de esta realidad, a perderte. Y mira el mundo de hoy, la juventud de hoy.. andamos más perdidos que nunca (a nivel espiritual).  Es así como vivimos y es así como bailamos.

La música es un reflejo de la gente, y la gente es un reflejo de la música que se baila.

Yo creo que la música y el baile son terapias increíbles que te pueden ayudar a deshacerte de tu mente. Cuando bailas, aunque sea por unos segundos, puedes sentir que realmente TE DEJAS IR y hay momentos en los cuales la música se apodera de ti y te llena y te mueve y te hace llegar a partes tuyas de goce que normalmente no podrías alcanzar. La música te da la oportunidad deprofundizar en el ESTAR, en penetrar el presente y llenarlo de felicidad, hasta de éxtasis. Mientras bailas hay segundos en los que todo se desaparece porque dejas que la música entre en ti y te enamora a tal punto que el cuerpo no puede hacer otra cosa que moverse y celebrar; celebrar que estás aquí. La mente pasa a un segundo plano y dejas de identificarte con ella. El baile te da un descanso de la autocrítica, del juicio, y te deja relajarte y acceder partes tuyas más profundas de sentido y felicidad.

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Pero lo que ves en el panorama de Ibiza son caras tapadas con gafas, bailando completamente perdidas, mirando hacia algo que no existe, hacia algún lugar lejos de aquí, fuera de esta realidad, para escapar allá. Es todo una fantasía, un sueño que no tiene conexión con la realidad y es un escapar de la realidad. No hay magia y no hay belleza; los movimientos son robóticos y repetitivos, hay oscuridad en el ambiente, la gente baila sola aturdida como en estado de trance y la música es tan fuerte y tan dura, que solo te queda sacar movimientos bruscos, cerrar los ojos, y olvidarte que estas aquí.

Crean o no, a mí me parece que la música electrónica es necesaria en el mundo de hoy, ya que es un ritmo que nos ayuda a botar, soltar y descargar energía; nos ayuda como una especie de LIMPIA. Aunque seamos conscientes de ello o no, vamos a la pista de baile para aligerarnos: para soltar y echar para afuera lo que ya no necesitamos. Sin embargo, el exceso de esta música fuerte de catarsis en ambientes llenos de drogas y oscuros, han aniquilado el concepto de lo femenino: de la importancia de la sensibilidad, de hacer que la música entre en ti de una manera sensible, delicada suave y profunda.

Necesitamos recuperar nuestra sensibilidad y usar la música de una manera que entre en nosotros y nos mueva desde adentro hacia afuera. Creo que debemos conectar con nuestro anima, nuestra sensibilidad un poco más, y qué mejor manera que recuperarla que a través de la música y del baile! La música es una avenida directa al corazón, a las emociones, y a la psiquis. El tipo de música que escuchas afecta mucho el tipo de persona que te vuelves. Es por esto que la cultura colectiva necesita de un tipo de música que entre en nosotros y nos guié sutilmente en un viaje de introspección.

IMG_7887Que la música llegue y que entre cuidadosamente, y que poco a poco te despierte, despierte tu alma que tiene tanta sed y tanta hambre de goce. Y la respuesta está en entrar en la energía femenina, que es la de la receptividad, la sensibilidad, el entendimiento, la suavidad, la incertidumbre, la introspección, la creatividad, el amor, la dulzura, el cambio.. y esta energía se puede cultivar con escuchar bailar al ritmo de música mas suave y fluida.  Estoy en Florencia y el Renacimiento es exactamente eso: la energía femenina, el color, la inspiración, la belleza y la suavidad. Vivir por la belleza y por la luz.

No digo que Ibiza esté mal y que Florencia esté bien, ni que la música clásica sea buena y la electrónica mala, las dos están bien, y la mezcla de las dos ES lo que crea el balance. Lo importante es darnos cuenta de porqué nos gusta el tipo de música que nos gusta, qué es lo nos atrae de ella, para así poder detectar en dónde esta nuestra consciencia y nuestro inconsciente en este momento. Al fin y al cabo, el tipo de música que nos atrae y nos mueve es el tipo de vibración que estamos buscando, cultivando y reafirmando en nuestra vida. En el mundo de hoy, la juventud colectiva creo que está en una etapa MASCULINA de CATARSIS: lagente necesita botar soltar, y limpiarse—pero hay que tener cuidado y no perdernos en el descuido y abandono. Hay que acordarnos que así como es divertido moverse agresivamente y botar, debemos ser conscientes de también LLENAR nuestra vida con lo femenino. Hay que vaciarnos y llenarnos al mismo tiempo.

Si sólo escuchamos música electrónica,  entonces lo más probable es que seamos sólo ese tipo de persona,cultivando sólo ese tipo de energía sensación y vibración,  y nos arriesgamos a perder la vulnerabilidad, la sensibilidad y todo lo que nos impulsa a ser belleza, luz, y conexión con uno mismo.

Gracias a Dios que después de unas noches en Ibiza volvimos al bote, a mi práctica de yoga, al mar, y al sentido de las cosas.

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