Una patada al hígado suena dolorosa y lo es.

Como bien lo explica Vice Magazine en un articulo que leí, el hígado humano es un blanco muy vulnerable que ha sido durante mucho tiempo un arma en el box; básicamente un golpe en el hígado hace que el atleta colapse. No se puede controlar y simplemente se viene abajo.

También nos referimos que algo es una patada al hígado, cuando una comida nos cae muy pesada, es difícil de digerir, y mucho para el hígado tener que procesar. Y es que el hígado procesa y filtra MUCHO.

El hígado es un órgano extremadamente importante no sólo a nivel fisiológico (almacena la sangre, procesa toxinas, almacena energía y ayuda en nuestra inmunidad general), sino que también cumple un rol muy importante a nivel emocional y energético. Si bien es muy poderoso, también es muy vulnerable.

En la la Medicina Tradicional China (MCT), el hígado es un órgano esencial que controla el flujo de qi, o energía vital en el cuerpo necesaria no sólo para el movimiento y la digestión, sino también para la fluidez de las emociones (que son también una forma energía). Se le relaciona al hígado específicamente con la emoción de la ira y la rabia, lo que indica que una disfunción en el hígado (o un hígado muy cargado) crea un estancamiento de energía que produce síntomas emocionales como: la frustración, el mal humor, la ansiedad, la rabia, la ira, la depresión, el insomnio, la irritabilidad y síntomas físicos como: dolores de cabeza,espasmos musculares, distensión en el pecho, mareos, sabor amargo en la boca, falta de apetito, diarreas, nauseas, vómitos, labios morados, dolor abdominal, síndrome premenstrual y menstruación irregular. La gravedad de estos síntomas dependen de qué tan bien el hígado es capaz de hacer que la energía y la circulación fluyan equilibradamente por todo el cuerpo.

2015_11132015-24Desde un punto de vista de nutrición, los alimentos fritos o grasosos, el alcohol, el exceso de cafeína y de lácteos perjudican al hígado, mientras que alimentos beneficiosos para este son: avena, centeno, habas, cúrcuma, anacardos (cashews, nuez de la india, marañón), calabacín, judías verdes, miel, limones, limas y aguacate. Lo que me lleva a mencionar a la cúrcuma del post anterior, que protege el hígado, estimula la desintoxicación y ayuda que mejore el metabolismo de las grasas y asimile mejor los nutrientes. Así que una manera fácil de apoyar al hígado es tomando cúrcuma en té o en la receta de la leche dorada que les compartí en el post anterior.

2015_11132015-122Es importante apoyar al hígado no sólo través de la nutrición, sino también a través de cultivar una relación sana con nuestras emociones, volviéndonos conscientes de nuestros patrones inconscientes y mecanismos de defensa. Todo está relacionado: así como un hígado cargado afecta las emociones, las emociones también pueden cargar al hígado y generar síntomas físicos. Hay que prestar mucha atención a los momentos de rabia, ira y frustración, ya que estas son las emociones que afectan al hígado directamente.

Cuando sentimos rabia o ira por alguna situación o persona que nos hace enfadar, hay que detenernos a explorar la causa real que existe debajo de la ira. Muchas veces lo que hay debajo es tristeza y una parte nuestra que ha sido herida y no sabe de qué otra manera curarse, mas que defenderse y salir a atacar. Realmente no estamos enfadados con el novio que nos engañó o con la amiga que nos hirió, sino mas bien estamos dolidos por dentro y como no le damos atención a ese dolor, entonces no tenemos mejor remedio que acudir al enfado y la venganza. Pero obviamente sabemos que así no se cura nada, especialmente porque la rabia al final es más venenosa para la persona que la siente, que para la que es atacada; es decir, es un arma que nos hiere a nosotros mismos mas que al otro.

2015_11132015-166La rabia también se produce por nuestra incapacidad de expresar nuestra “verdad” (alguna emoción, opinión, o manera de ver las cosas) en un momento determinado; quizás pasó algo y en ese momento tuvimos el impulso de decir o hacer algo, pero no lo hicimos y no lo expresamos y entonces se nos quedó una emoción guardada que luego se convirtió en una gran frustración porque no pudimos actuar fielmente con nosotros mismos. La no-expresión crea rabia, y se vuelve una carga.

Es importante desenmascarar la rabia y la ira, y explorar el motivo real por el cual estás enfadada/o . A mi se me hace muy difícil a veces llegar a la raíz de lo que me enfada calmada y con la cabeza fría, pero creo que es fundamental hacerlo de esta manera si realmente queremos evolucionar y sanarnos. Creo que para deshacerse de algo, (en este caso deshacerse de la rabia) primero hay que tenerlo, palparlo y cogerlo, para luego poder echarlo.

CONSEJOS PARA TENER UN HÍGADO SANO:

  1. Permiso y perdón hacia uno mismo: El primer paso es simplemente darte el permiso para sentir la rabia que esta ahí (muchas veces no la queremos sentir y solo la evitamos). El segundo es que en el caso que no hayas podido expresar “tu verdad” en un momento que sentiste que lo debías haber hecho, es fundamental perdonarte por no haber sido capaz de permitirte SER TU.
  2. Identificar que hay debajo de la rabia: ¿Es tristeza por algo que pasó? ¿O es que simplemente no pudiste expresarte de la manera que te hubiera gustado expresarte en ese momento?
  3. Profundiza y preguntare a ti mismo: ¿Cómo me siento con respecto a esta situación que ha causado que me enfade? ¿Qué siento cuando pienso en eso? La palabra clave aquí es cómo: ¿Cómo TE SIENTES? No trates de justificarlo intentando responder un porqué ni lo trates de evaluar mucho, simplemente explora como te sientes y se sincera/o contigo misma. Y si a la primera no hay una respuesta, entonces sigue preguntándotelo hasta que salga algo.
  4. Crea espacio interno: Una vez que haz identificado cómo te sientes con respecto a lo que te generó la rabia, crea espacio para todos esos sentimientos/ emociones/ sensaciones. Acéptalas, y crea espacio adentro tuyo para poder “estar” con la amargura, la tristeza y la frustración.  Mientras más espacio interno creas para lo “negativo” , también estarás creando más espacio para que lo positivo entre y te llene de más luz.
  5. Déjalo ir: Una vez que tienes todos tus motivos, opiniones y emociones en tus manos, déjalas ir: exprésalas, compártelas, o si eso ya no viene al caso, simplemente suéltalas, perdonando y diciéndote a ti mismo: estas son mis emociones, y tengo todo el derecho a sentirlas. El mantra que siempre me ayuda es: repetir en la inhalación DEJO y en la exhalación repito: IR. DEJO IR, y así respirando tranquilamente puedes ir soltando todo aquello que ya no merece estar dentro tuyo.

Hay que ser saludables desde adentro hacia fuera y mantener un hígado sano de rabia. Hay que dejar que entre las luz por las ranuras de las partes rotas imperfectas de nuestro ser.

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